Cuando un gato modifica su comportamiento habitual, no siempre resulta sencillo saber qué está ocurriendo. Puede empezar a utilizar el arenero con mayor frecuencia, mostrarse incómodo o simplemente comportarse de una manera diferente. Ante estos cambios, es lógico preguntarse si existe algún problema de salud detrás.
Los cálculos urinarios en gatos son relativamente frecuentes. Conocer cómo se forman, qué factores pueden favorecer su aparición y qué señales pueden indicar que algo no va bien permite prestar una mejor atención a su salud.
¿Qué son los cálculos urinarios en gatos?
Los cálculos urinarios, también conocidos como urolitos, son acumulaciones de minerales que pueden desarrollarse en el sistema urinario, especialmente en la vejiga.
En determinadas circunstancias, pueden aparecer primero pequeños cristales en la orina del gato que no son visibles a simple vista. Si las condiciones son favorables para su formación, estos cristales pueden unirse y terminar dando lugar a cálculos de mayor tamaño.
Entre los urolitos más habituales se encuentran los de estruvita y oxalato cálcico. Son diferentes entre sí, pero ambos pueden aparecer cuando se altera el equilibrio del sistema urinario. La alimentación, la hidratación y determinados factores relacionados con el entorno pueden estar implicados.
¿Cuándo pueden aparecer?
No existe necesariamente una única causa. La aparición de cálculos puede estar relacionada con la combinación de diferentes factores.
Cuando un gato bebe poca agua habitualmente, su orina puede estar más concentrada. A esto pueden sumarse una alimentación que no esté correctamente ajustada, situaciones de estrés o falta de actividad física, especialmente habitual en algunos gatos que viven en interiores.
Además, haber sufrido anteriormente un episodio de cálculos urinarios puede aumentar la posibilidad de que vuelva a producirse si no se modifican los factores que pueden favorecer su aparición.
¿Por qué es importante detectarlos pronto?
Los gatos pueden ser muy buenos ocultando su malestar. Por eso, algunos problemas pueden comenzar manifestándose mediante cambios aparentemente pequeños en su comportamiento.
Visitar el arenero más veces de lo habitual o mostrar cierta incomodidad puede ser el principio de un problema que posteriormente provoque inflamación, dolor o una obstrucción de las vías urinarias.
Identificar estas señales cuanto antes permite actuar antes de que la situación avance y resulte más complicada de gestionar.
¿Qué señales pueden indicar que un gato tiene cálculos urinarios?
No es recomendable fijarse únicamente en una señal concreta. Lo importante es observar si se producen varios cambios en el comportamiento habitual del gato.
Algunas situaciones a las que conviene prestar atención son:
Acudir repetidamente al arenero y orinar muy poco.
Mostrar signos de incomodidad.
Cambiar su comportamiento habitual.
Presentar sangre en la orina.
Comenzar a orinar fuera del arenero.
Pueden parecer cambios poco importantes, pero si se repiten es conveniente prestarles atención.
¿Qué puede ocurrir si no se actúa?
Cuando existe un problema urinario y no se interviene, los cristales pueden continuar acumulándose y aumentar la irritación, provocando un malestar continuado.
En determinadas situaciones, especialmente en los gatos machos, puede producirse una obstrucción de las vías urinarias. En estos casos es necesaria atención veterinaria urgente.
Por ello, ante la aparición de señales compatibles con un problema urinario, es importante conocer su origen y actuar en consecuencia.
¿Cómo cuidar el sistema urinario del gato en el día a día?
El cuidado del sistema urinario no depende únicamente de una medida puntual. También está relacionado con los hábitos y las condiciones en las que vive el gato.
La alimentación desempeña un papel importante. Escoger un pienso adecuado, con un perfil nutricional equilibrado y destinado a animales con cierta sensibilidad, puede contribuir al cuidado del sistema urinario.
En este sentido, Ownat dispone de productos específicos formulados para acompañar a gatos con tendencia a problemas urinarios o que ya han pasado por ellos.
Entre estas opciones se encuentra la gama húmeda de Ownat, que puede contribuir a aumentar la ingesta de agua de forma natural. También está Ownat Care Urinary, una fórmula pensada para gatos con sensibilidades urinarias y destinada a ayudar a mantener el equilibrio del sistema urinario en diferentes etapas, incluidas las posteriores a episodios agudos tratados por el veterinario, dentro de un enfoque de cuidado y mantenimiento.
La hidratación también resulta fundamental. Para favorecer que el gato consuma agua se pueden utilizar diferentes recursos, como colocar varios bebederos, utilizar fuentes, ofrecer agua fresca o combinar alimentación seca y húmeda.
El entorno también puede tener importancia. El estrés mantenido puede afectar al sistema urinario, por lo que proporcionar un espacio tranquilo, predecible y con estímulos adecuados puede contribuir a su bienestar.
¿Cuándo es necesario acudir al veterinario?
Hay determinados síntomas ante los que no conviene esperar.
Si aparece sangre en la orina, el gato no consigue orinar o presenta dolor evidente, es importante acudir al veterinario. También es recomendable hacerlo cuando los episodios se repiten, incluso si los síntomas parecen leves.
Disponer de un diagnóstico permite conocer qué está sucediendo y actuar de una manera adecuada para evitar posibles complicaciones.
La importancia de cuidar el sistema urinario
Cuidar la salud urinaria de un gato no consiste necesariamente en realizar grandes cambios de una sola vez. También implica prestar atención a los pequeños aspectos de su vida cotidiana.
La hidratación, la alimentación y el entorno forman parte de ese equilibrio. Mantenerlos adecuadamente puede ayudar a reducir el riesgo de que aparezcan problemas urinarios.
Y todo comienza con la observación. Los cambios en la forma de utilizar el arenero, en el comportamiento o en sus hábitos pueden ser señales de que algo no va bien. Aprender a reconocerlas permite actuar a tiempo y cuidar mejor de nuestro gato.
